
Antes de nada, disculpadme por la tardanza, pero hasta el día de hoy me ha sido imposible juntar algo de tiempo para escribir este artículo que tantas ganas tenía de redactar. Como digo en el título, este post va dirigido especialmente a José García Palacios, creador del blog El rincón de la libertad, con el que mantengo un interesante debate sobre el conflicto palestino israelí. He visto que José ha citado un artículo de El Mundo en su último post que, sinceramente, no me parece que diga tantas estupideces como él quiere hacernos ver. Paradógicamente, hace un par de días de vuelta de vacaciones leí otro artículo en El Mundo que me pareció bastante clarificador en algunos aspectos. Ese artículo de la Tribuna Libre de El Mundo está escrito por Gary Younge, analista político y columnista del diario The Guardian, y se titula "Israel no acabará así con el terrorismo islámico". He de decir, para quien haya tenido acceso al artículo, que no comparto bastantes de las cosas que dice el autor. Sin embargo, hay otras afirmaciones con las que estoy totalmente de acuerdo y que resalto a continuación:
"[G. Younge describe cómo tras el atentado de las torres gemelas y del Pentágono]todo el mundo quería aportar su grano de arena a lo que hubiera que hacer(...)Sin embargo, pocas naciones lo han intentado con un celo tan recalcitrante como Israel.'Ustedes, Estados Unidos, se encuentran en guerra contra el terrorismo-proclamó Ariel Sharon al abandonar la casa Blanca después de que terroristas suicidas arrojaran bombas en Haifa y Jerusalén en diciembre del 2001-. Nosotros, en Israel, estamos en guerra contra el terrorismo; es la misma guerra'.
"Al liquidar cualquier posibilidad de negociación, la violencia no ha echado atrás a los extremistas, sino que los ha envalentonado. Es posible que Israel quiera favorecer a la facción moderada de Fatah que gobierna Cisjordania en la actualidad. Sin embargo, la subida electoral de Hamas fue consecuencia directa del desprecio con que los israelíes los habían tratado en el pasado."

Estos dos párrafos pienso que describen muy bien lo que ocurre en Oriente Próximo (recomiendo a quien tenga a mano El Mundo del día 7 de enero de 2009 que le eche un vistazo al artículo completo). En primer lugar, se observa cómo los israelíes utilizan la guerra contra el terrorismo para ganarse apoyos y justificar todas sus acciones. Pues bien, creo que esta guerra no es parte de la guerra contra el terrorismo. Un bando está enfrentado a otro que, casualmente (o no), han resultado ser terroristas, pero ello no es un dato significativo en cuanto a la resolución del conflicto. Israel pretende asentar su Estado, de momento al menos, en el actual territorio. Si en vez de terroristas musulmanes palestinos fuese un ejército de un país cristiano colindante, la situación seguramente no distaría mucho de la que hoy tenemos.
Aquí es donde entra en juego la demagogia. Se echa mano de Irak, Afganistán, todos los atentados terroristas a lo largo y ancho del mundo, y se intenta presentar esta guerra como parte de la guerra contra el terrorismo. Y ésto no es así. Pero es muy fácil y, por lo que se ve, convincente para mucha gente, pues los palestinos son musulmanes y los que luchan contra Israel son terroristas fundamentalistas iguales que los de tantos otros sitios. Así que, a primera vista, uno podría confundir situaciones que tienen muchos elementos diferentes.
No hay que olvidar que, por su parte, los fundamentalistas musulmanes utilizan también a Israel como instrumento para atacar a Occidente. Sinceramente, yo si fuera un islamista radical también lo haría. Se lo han puesto en bandeja. Los judíos primero les invaden, luego les expulsan, más tarde se expanden a otros territorios, después vuelven a sus posiciones anteriores (no a todas) y durante todo ese tiempo matan, pero matan a muchos. De los 700 de esta última oleada de muertes, 100 son niños. Y ya sé que una de las causas es que los terroristas utilizan colegios para lanzar misiles, pero eso no es excusa.
Referente al segundo párrafo que he adjuntado del artículo de El Mundo, he de comentar que, como bien dice Gary Younge, la estrategia de Israel para favorecer a la facción moderada de Fatah es totalmente errónea. En España, ETA nació con Franco bajo una dictadura y para nada se diluyó con los GAL. Por eso, hay que huir de los extremos: ni negociar ni masacrar. Ha de encontrarse un punto medio.
Me da la impresión de que Israel ha tomado buena nota de su experiencia en todos estos años y de la de EEUU en sus guerras más recientes. Hay básicamente dos formas de acabar con los terroristas. La primera, la fácil, es bombardear los sitios donde hay posibilidades de que haya terroristas. Su inconveniente es que uno se lleva por delante a bastantes inocentes. La otra opción, la más arriesgada, es enviar tropas a territorio controlado por la Autoridad Palestina. Ir casa por casa en busca de terroristas, a pie de calle. Las ventajas de este modus operandi es que de esta manera se reduce muchísimo el numero de víctimas inocentes (nunca pueden desaparecer por completo). Por el contrario, las bajas israelíes serían muy superiores, la batalla se volvería mucho más cruda y complicada y, a la postre, es posible que no consiguieran su objetivo (tal y como les está ocurriendo a EEUU y Gran Bretaña en Irak y Afganistán).
En conclusión, Israel ha decidido que quiere acabar de una vez por todas con esta situación, y ha tomado la vía rápida. Si consiguen hacerlo "por las buenas", si es que se puede llamar así la táctica de masacrarles durante un tiempo para que se desradicalicen un poco y Fatah tome el poder, se supone que intentarán llegar a algún tipo de acuerdo para poner fin a esta tragedia. Si, por el contrario y muy presumiblemente, los ataques desproporcionados israelíes no dan los frutos deseados, sino más bien los contrarios, nadie sabe qué puede pasar. Algún israelí loco habrá pensado seguramente que si acaban con todos ellos a lo mejor terminan con el problema para siempre (esta opción quiero pensar que no se les va a pasar por la cabeza a la mayoría de judíos y no va a tener lugar una Endlösung a la hebrea). Desgraciadamente, puede ocurrir que no se halle ninguna solución factible y este conflicto siga vivo mucho más tiempo.

Afirma José García Palacios que este conflicto sólo se terminará cuando Hamas pare de atentar y reconozca el Estado de Israel. ¿Y eso por qué? Pongamos que los judíos son los súper buenos, y los de Hamas los súper malos (que no hay que imaginar mucho, pues lo son realmente). ¿Quiere decir eso que Hamas no puede tener razón en nada? No estoy de acuerdo. Hamas y muchos otros palestinos que no reconocen el Estado de Israel tienen, como hemos visto, razones bastante comprensibles para no hacerlo. Los métodos que utilizan son horrendos, de los peores que hay. Pero no por ello vamos a desahogarnos repitiéndolo uno y otra vez y negando cualquier otra solución al conflicto que no sea acabar con Hamas. En un momento se me ocurren varias soluciones: que no se hubiera creado el Estado de Israel (una pena que ya sea demasiado tarde para esta solución); que los judíos abandonen ese territorio y vayan a otro donde no viva nadie; que se cree (ya puestos a crear Estados artificiales) uno Estado tipo Líbano, donde convivieran musulmanes, judíos, cristianos, etc. Esta última opción, por muy descabellada que pueda sonar, no debería ser nada surrealista a largo plazo. En el Líbano se da esta situación y, aunque no exenta de tensiones internas, es una situación idílica en comparación con el conflicto palestino israelí. Sin ir tan lejos, en Ceuta y Melilla conviven musulmanes y cristianos sin ningún tipo de problema.
Ahora me pregunto yo en qué podría acabar ese hipotético Estado tras décadas de ataques entre israelíes y palestinos. Así que, tristemente, esta opción también quedaría descartada. No hubiera estado de más que la ONU la hubiese considerado hace cincuenta años.
Por último, me gustaría que me contestara José o algún otro lector sobre la siguiente cuestión. Pongamos que España fuese sumamente pobre y Marruecos inmensamente rica y con un poder militar increíble. Mañana invaden Andalucía y echan a los españoles que allí viven. Los españoles de este ejemplo son realmente pobres, como ya he comentado, y España tiene un ejército minúsculo, mal preparado que, en definitiva, no sirve para nada. La comunidad internacional, mientras tanto, apoya ciegamente a Marruecos, por lo que no viene ni se espera ayuda del exterior de ningún tipo. Si uno de nosotros está totalmente en contra de que Marruecos por las malas se haya asentado donde no debe, ¿qué medidas tomará? ¿Hablará con ellos? Parece obvio que no servirá para nada. ¿Entonces? ¿Se aguantará y lo aceptará sin ningún problema? Si no recuerdo mal, los españoles no hicimos eso desde el siglo VIII hasta el XV tras la invasión de los moros, y tampoco toleramos la invasión de Napoleón y le echamos igualmente.
Con este ejemplo no es mi intención justificar el terrorismo de Hamas, pero creo que todos deberíamos reflexionar sobre este asunto. Ni yo mismo tengo una respuesta, aunque tengo claro que las tácticas terroristas son denunciables desde cualquier punto de vista. En fin, si los judíos no tuviesen tanto dinero, influencia y poder en todo el mundo, otro gallo cantaría...
Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite ahttp://eraseunavezunprogre.blogspot.com/como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

3 comentarios:
Gracias por el texto, Kike. El lunes o el martes te contesto en mi blog. Un cordial saludo.
Ni expulsados, ni masacrados, ni segregados. Los palestinos abandonaron o vendieron sus tierras en su mayoría, y nunca tuvieron un Estado propio. Cuando se les ofreció, el Corán (sura 5:51) pudo más que el derecho a la autodeterminación, por lo que decidieron no admitir ningún pacto que legitimase a lo que ellos llaman “la Entidad Sionista”. En señal de solidaridad, los países árabes del entorno los desprecian, salvo cuando conviene que sean mártires de la bestia judía. Sin embargo, muchos de ellos se han integrado en el Estado racista de Israel como ciudadanos de pleno derecho.
Gaza, por lo demás, es plaza sitiada, y si Palestina ha perdido tierra ha sido a causa de las constantes e insensatas guerras y agresiones promovidas contra su vecino para mayor gloria de Allah. Gran parte de los palestinos adquirieron su condición de refugiados a causa de la guerra declarada a Israel el día siguiente al de su fundación. Si la mantienen es en gran medida por voluntad de esos Estados agresores y suya propia como cuña antisemita de aquéllos.
Ahora bien, ¿hubo abusos y confiscaciones? Indudablemente, aunque no pueda hablarse de robo sin Estado que garantice la propiedad como derecho derivado de un justo título. La máxima “la propiedad es el robo”, lema de izquierdas por cierto, es hasta cierto punto correcta. Toda propiedad sobre lo no producido o extraído por uno es en primer lugar usurpada, ya que no existe un derecho natural a ser propietario de algo cuya existencia no se deba a nosotros. Sí, en cambio, a ser compensado en caso de desposesión.
Partamos de la base de que Israel ha desposeído injustamente a algunos palestinos de sus tierras. Si estas tierras le son disputadas a Israel por la fuerza de las armas y vence, las adquiere por derecho de conquista, al no estar integradas previamente en ningún Estado internacionalmente reconocido. Si tú amenazas mis bordes, yo puedo violar los tuyos. Esto es proporcional.
Y, en fin, tampoco podemos ignorar que los sucesivos gobiernos judíos han hecho concesiones de tierras sin estar a ello obligados, tomándolas como valor de negociación frente a una tribu que, desde la inferioridad moral y militar, le negaba su derecho a existir como Estado. Algo nunca visto.
Hablar de resistencia sin invasión, pues no hay invasión sin Estado que pueda ser invadido, es la verdadera falacia. Seguro que también somos capaces de establecer una diferencia entre un terrorista y un invasor, o entre la lucha política por el cambio de gobierno y la lucha anarquista o fascista por la destrucción de un Estado.
Es una avilantez limitarse al recuento de muertos, confundir superioridad técnica con maldad y comparar el “fanatismo” de unos y otros desde la equidistancia. Y es igualmente indigno colocar en la misma balanza al pseudoterrorismo (en realidad, legítimo ejercicio de la soberanía) y al terrorismo a secas; a los daños colaterales que derivan de la estrategia militar y a los intencionales motivados por el odio religioso y étnico.
El de Hamas es un gobierno terrorista para los propios palestinos. Para Israel es también una amenaza invasora. Hamas no es un criminal al que Israel deba apresar y juzgar, sino un enemigo al que ha de aniquilar.
No es digno de elogio este “ponerse en el lugar del otro”. Si fuéramos palestinos y, además, medianamente inteligentes, odiaríamos a Hamas en lugar de jalearlo con una indignación mujeril e irresponsable.
A tu comentario he de responder lo siguiente:
1. Hubo muchos que fueron expulsados y bastantes que están siendo ahora matados masivamente. Lo de segregados yo no lo he dicho, aunque bien es cierto que los israelíes han intentado establecer colonos en zonas palestinas y demás, pero bueno.
2. Palestina no ha perdido su tierra por las guerras, sino porque llegó Israel. Luego ha habido guerras y habrá perdido o ganado según el momento, pero es independiente de lo que ocurrió en un primer momento.
3. Dices que Israel adquiere las tierras por derecho de conquista. En fin, pensaba que eso se acabo con el nuevo régimen y que ahora eso de conquistar por las buenas y quedártelo ya no se estilaba...pero veo que no es así. Tendremos que estar atentos con Ceuta y Melilla, porque si te escucha Mohamed...
4. Afirmas que Israel no puede invadir Palestina, porque "no hay invasión sin Estado que pueda ser invadido". Pues llámalo invasión o llámalo asentamiento en una zona con la disconformidad de una mayoría de los que allí vivían y expulsión de bastantes de ellos para crear un Estado con el que ninguno estaba de acuerdo.
Para mi eso es una invasión, por mucho que no haya Estado como tal.
5. Daños colaterales no es bombardear una escuela con niños dentro, cuando los peligrosísimos misiles han acabado con la vida de...3 personas? Sin olvidar que mientras los israelíes tienen bunkers de primera, en Gaza y alrededores no tienen nada. Daños colaterales, lo siento mucho, pero es otra cosa. Siempre hay que buscar la solución con la que menos civiles mueran, e Israel no está haciendo eso.
6. Mi pregunta no era si odiaríamos a Hamas, sino qué harías al respecto si te encontraras en una situación similar. Tal respuesta no soy yo capaz tampoco de responder.
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